ASESORAMIENTO EN DECORACION DE INTERIORES

Pensar en decoración es remontarnos al principio de los tiempos. Desde que los hombres que habitaban en las cavernas hasta nuestros días, el ser humano ha buscado decorar el interior de sus hogares.

En el antiguo Egipto resultaba imprescindible el decorado de las tumbas, las pirámides o los templos y  en el Imperio Romano se valoraba la decoración del interior tanto como la exterior. En el Renacimiento destacan los palacios, donde la decoración jugaba un papel primordial recordando con sus maravillosas fachadas a todos los viandantes la clase social superior de los inquilinos de la vivienda.

Sin embargo, en todos estos ejemplos eran las clases más altas las que se preocupaban por la decoración y no fue hasta después de la Revolución industrial cuando la decoración de interiores se volvió posible para las multitudes. Los productos y elementos decorativos como el papel de empapelar, la pintura para paredes y las telas hicieron que las familias con un ingreso medio se interesaran por el diseño de interiores, convirtiéndose así la decoración, antes considerada un arte, en una industria.

A partir de ahí, cada década ha ido evolucionando y adaptándose a diferentes formas de vida. Si hace unos años hablábamos de estilos como Luis XV, Imperio, art deco, art noveau, etc. , ahora nos centramos en términos como minimalismo, zen, oriental, coastul, shuby chic… Si antes el sueño más anhelado era poseer un mueble de calidad que pasara de generación en generación, ahora lo que impera es encontrar muebles de segunda mano o, incluso, tirados en contenedores de basura, y darles un nuevo aspecto, a base de pinturas, telas y ornamentos. Las modas cambian con los tiempos. Antaño, el tener una habitación perfectamente decorada pero sin ningún uso y  esperando visitas que nunca llegaban, era lo habitual.

Hoy en día, nos parece impensable y utilizamos la misma habitación para desarrollar diferentes cometidos: cocinas abiertas al salón, rincones donde los niños puedan jugar e incluso estudiar al lado del resto de la familia, muebles totalmente prácticos, telas lavables y complementos que hacen que llegar a la casa después de un largo día de trabajo se convierta en un auténtico placer.

Hoy en día decorar también es extensible a los negocios, restaurantes, despachos y a cualquier local comercial, ya que los empresarios se han ido dando cuenta de la importancia de la decoración para aumentar ventas. Cambiar la decoración según las épocas del año o para adquirir una nueva imagen, iluminar de una forma especial según el objetivo de ventas o, incluso, dotar de un olor característico a la marca ayudan a aumentar la recaudación y posicionar a un comercio por delante de sus competidores.

La figura del decorador no llegó a nuestras vidas hasta hace relativamente poco. El contratar a una persona para que decore nuestras casas parece, en algún caso, una intromisión en nuestra intimidad. Sin embargo, la realidad es muy diferente, ya que los decoradores son conocedores de materiales, texturas, tendencias y en muchas ocasiones se consigue un abaratamiento de la factura final de una reforma al limitar los tiempos de entrega a lo estrictamente necesario, sin necesidad de repetir trabajos por equivocaciones. Además, el gusto del propietario prima en cada paso y sus decisiones son respetadas en todo momento.

En El rincón de mi taller ayudamos a nuestros clientes a que sus casas, habitaciones, negocios o dependencias tomen otro aspecto. No siempre es cuestión de poseer una desahogada posición financiera, ya que reciclar y darle un nuevo aire a tus muebles, objetos o paredes siempre es posible.